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Los lios de Gray

Publicado en por Driu


LOS LÍOS DE GRAY
(Gray matters)



 
Dirección y guión: Sue Kramer.
País:
USA.
Año: 2006.
Duración: 96 min.
Género: Comedia romántica.
Interpretación: Heather Graham (Gray), Tom Cavanagh (Sam), Bridget Moynahan (Charlie), Alan Cumming (Gordy), Molly Shannon (Carrie), Rachel Shelley (Julia Bartlett), Sissy Spacek (Dra. Sydney), Alejandro Abellan (Juan), Don Ackerman (Conrad Spring), Gloria Gaynor (ella misma), Samantha Ferris (Elaine), Warren Christie (Trevor).
Producción: Bob Yari, John Hermansen, Jill Footlick y Sue Kramer.
Música: Andrew Hollander.
Fotografía:
John Bartley.
Montaje: Wendey Stanzler.
Diseño de producción: Linda Del Rosario y Richard Paris.
Vestuario: Sheila Bingham.
Estreno en USA: 23 Febrero 2007.
Estreno en España: 13 Julio 2007.

SINOPSIS

Gray (Heather Graham) y Sam (Tom Cavanagh) son hermanos y están tan compenetrados y son tan inseparables que la gente piensa que son una pareja. Cansados de malinterpretaciones, ambos deciden buscar el amor. Todo cambia cuando Sam encuentra a su alma gemela, Charlie (Bridget Moynahan). Este hecho supone un vuelco en la vida de Gray, que comienza a sentir cosas por su futura cuñada.

 


CÓMO SE HIZO "LOS LÍOS DE GRAY"

  La guionista y directora Sue Kramer lo admite – desde que era un miembro adolescente del club de fans de Cher y tenía su habitación cubierta de fotos de famosos, su sueño era hacer una película. Ahora disfruta de su debut como directora con el fruto de esos sueños, Los líos de Gray. “Sobra decir que soy una directoria muy dinámica, y además tuve la suerte de contar con un equipo increíble y con mucho talento”. Su socios en la producción, según cuenta Kramer, le dieron mucha “cuerda” creativa, mucha libertad, para plasmar su visión del aspecto visual de la película. “El estilo es algo crucial para mí. Quería la elegancia y la gracia de los clásicos de los años 40, pero al mismo tiempo era muy importante darle a la película un aire contemporáneo – ese ambiente frenético que es la quintaesencia de Nueva York”. Con tal fin, Kramer recopiló un portfolio de todos los elementos estilísticos que buscaba a partir de recortes de revistas y similares, que funcionaban a modo de ejemplos de decorados, vestuarios y casi de cualquier cosa que pudiera aparecer en la vida de sus personajes. “Le presté mucha atención a cada detalle. Cada elemento de atrezzo y cada pieza de vestuario tenía que reflejar la personalidad del personaje,” comenta Kramer. “Me sentía muy cómoda en mi papel de directora de la orquesta, pero no lo podría haber hecho sin los músicos. Fue una bendición tener a mis productores Jill Footlick (Boy’s Don’t Cry, Voces en la noche) y John Hermansen (Kickin It Old Skool), quienes supieron manejar las cosas perfectamente cuando hubo cualquier problema.

El productor Bob Yari (Crash, El ilusionista) admite que es poco común encontrar un director novel al que se le dé tanta libertad creativa, pero en este caso, tenía plena confianza en Sue. “Tal vez Sue no tenga experiencia previa, pero desde luego sabe manejarse en el set y lo ha demostrado,” comenta Yari. El productor ejecutivo Alexander Payne (Entre copas) coincide con Yari, “Me agrada poder decir que Sue sabe lo que se hace y que sé que es una directora con talento desde nuestros primeros días en la Escuela de Cine de UCLA – era algo obvio desde su primer rollo de super 8,” exclama el director, galardonado y nominado a los Oscar® en varias ocasiones. “Llevo tiempo esperando con impaciencia su primera película y me enorgullece haber hecho una pequeña contribución”.

  Una cosa que seguro que los espectadores admirarán en Los líos de Gray es la estrecha relación entre los personajes, pero lo que no se ve son los lazos que tras el escenario entablaron reparto y equipo, y es que tenían un buen modelo a seguir: Sue Kramer y su hermana mayor Carolyn.

  “Mi hermana fue mi fuente de inspiración para escribir Los líos de Gray,” comenta Kramer. “Me di cuenta de que la mayoría de la gente en América no se dan cuenta de que la chica de al lado puede ser lesbiana perfectamente, y no se había hecho ninguna comedia acerca de una chica lesbiana que sale del armario. Viendo a mi hermana y a otros amigos pasar por este trance, a pesar de que estamos en 2007, podrías pensar que resulta más fácil ahora, teniendo en cuenta la situación cultural, pero desgraciadamente, no es ése el caso. Muy a menudo la gente es rechazada por sus propias familias y por la sociedad de diversas maneras”.

  Kramer señala que espera que Los líos de Gray le dé a algunos el coraje para salir del armario. “Mi misión era hacer una película sobre ser uno mismo y aceptar aquello en lo que te convierte lo que eres. Sin duda, la comedia es la herramienta perfecta para aportar un poco de ligereza en un tema tan dramático. Como mi hermana y yo estamos muy unidas, no era raro que de vez en cuando se quedara prendada de alguna de mis amigas heterosexuales. De ahí surge la semilla de la relacion entre Sam y Gray en la película”.

  Partiendo de la base de esta relación familiar tan sólida, Kramer pudo crear su “familia” de personajes, especialmente para los papeles de Gray y Sam. “Heather Graham es una figura radiante. Me recuerda a Jean Harlow por su belleza y a una Goldie Hawn más joven por su punto cómico,” señala Kramer. “Por otra parte, Tom Cavanagh es un Jimmy Stewart moderno. Tiene el poder, el humor y el sex appeal de un galán, pero lo hace con una originalidad absoluta”.

  El guión captó la atención de los actores inmediatamente por su hábil combinación de humor e inteligencia. En cuanto a Heather Graham, lo que más le gustaba del guión era que se tratara de una historia que puede ser cercana a todo el mundo: convertirse en lo que uno es de verdad. Su personaje, Gray, como el propio color (gris en inglés), no es ni blanco ni negro, sino que se trata de un personaje evasivo, lo cual constituye la esencia de alguien que lucha con una ambivalencia emergente.

  “Me encantó el reto que suponía interpretar a un personaje que está en plena fase de descubrimiento de su identidad, y me gusta la idea de que Sue lo escribiera tomando como ejemplo de primera mano la experiencia de su hermana,” comenta Graham. “Es una bonita historia, y lo mejor es que se trate de una celebración y no de una tragedia”.

  Graham también nos habla de cómo el aspecto cómico permitió a Kramer acercarse a determinados temas que afectan a personas que están en proceso de desvelar su identidad sexual. “Aunque la película es una comedia, se tratan sentimientos muy íntimos,” observa la actriz, conocida por su trabajo en producciones como Ejecutivo agresivo, Austin Powers: la espía que me achuchó y Boogie Nights.

  “Creo que la escena en el ascensor en la que mi personaje confiesa que tal vez nunca tenga una boda o no pueda pasear por la calle con su amante sin atraer todo tipo de miradas, es muy emotiva. Se analiza realmente lo que esta gente siente y creo que es importante compartir esos miedos con el público y que éste los entienda”.

  El propio Tom Cavanagh coincide plenamente en este punto. “Esta película es realmente divertida, y a pesar de todo consigue transmitir un mensaje sin machacar a los espectadores. Lleva a la comedia romántica a un nuevo y original nivel”.

  Kramer se sirve del tema de la rivalidad entre hermanos para conducir la película dentro de un espectro que abarca desde la comedia romántica clásica a un cine más contemporáneo. El objeto de esta rivalidad es Charlie, interpretada por Bridget Moynahan. Con la introducción de este personaje, cuyo propio nombre es inequívocamente ambiguo, se consigue un giro argumental perfecto para un comienzo que ya de por sí era inteligente y elegante.

  “En el momento que la conocí supe que Bridget sería perfecta para el papel de Charlie,” recuerda Kramer. “Es guapa, pero no sólo. Tiene mucho encanto y además sabe no tomarse demasiado en serio a sí misma, eso fue lo que me gustó de ella. Andaba buscando a alguien que pudiera llevar un nombre como Charlie, que habitualmente es masculino, y hacerlo como si fuera algo muy femenino, y Bridget tiene esa confianza en sí misma tan poco común para poderlo hacer”.

  Moynahan, cuyo personaje es una zoóloga, objeto del afecto de un hombre y de una mujer, tiene también que actuar con perros y ballenas, bailar como una estrella de cine de los años cuarenta, cantar con Gloria Gaynor y besar, en serio, a una chica. ¿Cómo consigue hacer todo eso tan fácilmente? Siendo ella misma.

  “Creo que Charlie es solamente una chica normal que se ve envuelta en una situación extraordinaria,” dice Moynahan. “Cuando leí el guión, el personaje me encantó – De hecho todos los personajes me gustaron. Por eso, y porque la película tiene algo importante que decir, quería ser parte de ella”.

  De hecho, Los líos de Gray tiene muchas y muy importantes cosas que decir, muchos temores que despejar, uno de los cuales es el miedo a ser juzgado por la propia sexualidad. Para hacer contrapunto a ese miedo que surge en Gray, Kramer concibió el personaje de Gordy, el afable taxista, pensando específicamente en el ganador de los premios Tony, Alan Cumming”.

  “Alan cosigue ser un tanto travieso a la vez que se hace querer, un poco como Puck, en El Sueño de una Noche de Verano,” dice Kramer. “Me gustaría que todo el mundo tuviera un amigo así, alguien a quien confiarle los secretos más íntimos sin miedo a ser juzgado”.

  Cumming, cuyo personaje se enamora de Gray y querría salir con ella, acaba siendo su escolta en el East Village, incluso animándola a su primera experiencia en un bar de chicas. Kramer se ríe, “quería que el público siguiera haciendo conjeturas, no quería que nadie adivinase quién acaba emparejado con quién desde el primer momento”.

  Cumming, un activo defensor de los derechos humanos, comenta cómo Kramer consiguión crear una atmosfera en el set fantástica para trabajar. “La pasión de Sue por la película era contagiosa,” recuerda Cumming, conocido por sus interpretaciones en Cabaret, la serie de Spy Kids y X-2, entre otras. “Cualquier película comercial que aborde algún aspecto de la homosexualidad en sin duda un paso hacia delante para normalizar estas situaciones”.

  Junto con los prejuicios, está el asunto del desprecio, y ahí es donde entra el personaje de la Doctora Sydney, la extraña terapeuta de Gray. Sus sesiones se desarrollan en la bolera y en el muro de escalada. La doctora Sydney, interpretada por la oscarizada Sissy Spacek, resulta un peculiar y agradable personaje, lleno de buenas intenciones y consejos bien intencionados. Aunque sus métodos de terapia son poco convencionales, cuando Gray le confiensa que es lesbiana, los consejos que le brinda a la confusa protagonista, son sin duda demasiado convencionales.

  Según la terapeuta, Gray ha estado cerrándose a las relaciones. Es hora de que se abra y salga por ahí…con hombres, claro. “He leído historias de terapeutas que acompañan a sus pacientes para sacarlos de sus rutinas y entornos normales, así que llevé la idea un nivel más allá,” comenta Kramer. “Sé que una actriz del calibre de Sissy a menudo busca territorios vírgenes para explorar, y el personaje de la doctora Sydney es uno de esos territorios. Incluso tiene que encajar una caída en el muro de escalada, y decidió rodar esa escena ella misma. Fue una experiencia estupenda, y más habiendo trabajado con Sissy antes, lo que hizo que la experiencia fuera aún más memorable”.

  Spacek comenta como no tuvo problemas en ser dirigida por una directora novel, “Es un placer trabajar con una gran amiga. Trabajar con Sue ha sido estupendo. Es amable, inteligente y tenaz,” comenta Spacek. “Me gusta hacer comedia y me gusta también hacer mis propias escenas de riesgo. Sin duda, fue un gran cambio”.

  Además, para Spacek estaba el añadido de que su hija, la cantante y compositora Schuyler Fisk, canta una de sus propias canciones, “I Just Remember Good-bye,” en la banda sonora de la película. “Por parte de Sue eso fue el cumplido definitivo,” comenta Fisk. “La letra es muy personal, así que ver que la canción ayuda a expresar algunas de las emociones presentes en Los líos de Gray es algo especial”.

  Si bien las emociones están presentes en toda la película, el humor también se entreteje hábilmente, especialmente en aquellas escenas en las que aparece Molly Shannon, quien da vida a Carrie, amiga y compañera de trabajo de Gray en la agencia.

  “Estaba decidida a contar con Molly en mi película,” dice Kramer, admitiendo que su lema en esta vida es no aceptar un no por respuesta. “Cada línea de dialogo con Molly tiene algo único. A veces es su tono, otras veces sus gestos, pero siempre es Molly en estado puro. Se sale. Es un regalo del cielo”.

  A su vez, Shannon percibe que estar en esta película es igualmente un lujo. “Sue ha escrito una película que lo tiene todo: romance, amor y, por suerte para mí, comedia,” dice Shannon. “Me gustan las comedias con personajes reales, y el personaje principal de esta película está inmerso en un problema de identidad muy real – pero dentro de esa lucha existen aspectos muy cómicos”.

  Compaginando su apretada agenda de trabajo tanto en cine como en televisión, sin mencionar sus dos hijos, Shannon está agradecida por haber podido participar en Los líos de Gray. “Ademas de que la película es fiel a la realidad, también me gusto que Kramer pensara en el personaje de Carrie como una gran fan de Oprah Winfrey,” comenta Shannon. “Como a muchas otras mujeres, Oprah me encanta. Quiero decir, Oprah se ha convertido en una especie de consejera espiritual para las masas, y nunca he visto en una película que se haya captado ese fenómeno con tanta claridad”.

  Entre el resto de actores que completan el excelente elenco de la película está Rachel Shelley, que interpreta a Julia Bartlett, uno de los clientes más difíciles de Gray. Shelley, conocida por su personaje en The L Word, la rica y bella Helena Peabody, comenta que la lectura del guión le resultó muy divertida, y aunque su papel en esta ocasión es secundario, está orgullosa de ser parte de este gran proyecto. Al preguntarle qué le atrajo del personaje de Julia Bartlett, responde asombrada, “¿aparte de seducir a Heather Graham?”.

  “Disfruté mucho durante el proceso de selección de los actores, y ver cómo mi guión iba cobrando vida fue increíble. Soy una de esas personas afortunadas que siempre ha sabido lo que quiere hacer: quería hacer películas. A pesar de todo, hubo una época en la que también quise ser actriz, pero eso se quedó a un lado cuando descubrí que tenía miedo escénico al interpretar un papel en una producción que hice en el instituto de Guys and Dolls,” se ríe Kramer. “Realmente vivo una segunda vida a través de mis actores. En cada personaje hay un poco de mí”.

  Creyendo que ha sido muy afortunada al encontrar a todos los actores y miembros del equipo de su película, Kramer opina que la palabra clave aquí es “equipo.” “Puede que haya estado al mando de Los líos de Gray, pero nunca la habría hecho sin todos y cada uno de los que han formado parte de ella”.

  La música y el movimiento son parte integral de Los líos de Gray, contando además con una interpretación especial a cargo de la legendaria Gloria Gaynor, ganadora de varios premios Grammy, y con una elegante banda sonora compuesta por Andrew Hollender, sin olvidar las asombrosas coreografías de A.C. Ciulla (nominado a los premios Tony por Footloose). La película tiene un ritmo y una fluidez que hará que el público baile y cante.

  “Cuando estaba haciendo las entrevistas para la gente del equipo, les contaba que la película era realmente un gran baile y que todo debía reflejar esa intención,” recuerda Kramer, quien cree que ese objetivo ha quedado perfectamente logrado. “La película comienza con una obertura con imágenes de Nueva York, para despues mostrarnos a Tom y Heather bailando juntos sin esfuerzo, como profesionales, a la antigua usanza Fred Astaire y Ginger Rogers... hasta que la cámara se echa atrás y vemos que están en una clase de baile. La forma en la que se mueven de una forma tan sincronizada es la primera pista para el público de que estas dos personas realmente encajan. Espero que el público los vea como una pareja y luego, por tanto, se sorprendan de saber que de hecho son hermanos.” Para ayudar a Kramer a construir su “gran baile” estaba John Bartley, ganador del premio American Society of Cinematographers (Expediente X, Perdidos), que usó la Thompson Viper – la cámara de cine digital más sofisticada de su clase – para rodar Los líos de Gray.

  “Fue fascinante trabajar con tecnología puntera,” comenta Kramer, añadiendo que cuando Bartley comenzó a usar su cámara, solo Michael Mann la había utilizado anteriormente en Collateral y en Corrupción en Miami.

  “La Viper es capaz de crear una interacción perfecta entre la cámara y el sujeto,” comenta Bartley. “Creo que gracias a ella hemos conseguido el efecto exacto que Kramer buscaba”.

  Kramer coincide con Bartley. “Quería que la cámara fuera otro bailarín más en algunas coreografías. Quería que se deslizase con gracia y ritmo. John es un fotógrafo increíble que entendió y llevó a cabo mi visión perfectamente. Fue mi copiloto a la hora de convertir esta película en realidad.

  Bartley, impresionado con la profesionalidad de la directora y su capacidad para describir sin ambigüedades su visión, fue capaz de crear la tenue iluminación que favorece a tantas escenas. Mientras el experimentado Bartley se afanaba tras la cámara, era el veterano coreógrafo A.C. Ciulla el que trabajaba delante de la cámara con los actores para imbuir la gracia y el estilo necesarios a cada número de baile. Quizás el mayor testimonio al talento del coreógrafo fue lo mucho que los actores disfrutaron realizando las escenas de baile”.

  “Crecí viendo musicales y siempre quise participar en un gran número de baile,” dice Heather Graham. “Al principio fue complicado aprenderse todos los pasos, pero cuando le cogimos el truco, Tom y yo hicimos el baile de la primera escena en un sola toma. De hecho, fue tan estupendo que cuando estábamos en ello no queríamos que acabase. Más tarde, cuando me tocó bailar con Bridget, haciendo de ‘chico’, también fue muy divertido”.

  A Tom Cavanagh no le pilla lo del baile de nuevas. El actor, conocido por su personaje en la serie Ed, y también por sus papeles protagonistas en dos musicales de Broadway (Urinetown, Shenandoah), comenta la estupenda experiencia al crear las escenas de baile en Los líos de Gray. “A.C. es el mejor, y Heather y Bridget realmente se superan a sí mismas. Todo lo que puedo decir es que me hicieron quedar muy bien”.

  Bridget Moynahan añade que le encantó ser dirigida en los bailes por Tom y Heather. “Pero tengo que decir que el número con Heather es uno de los más divertidos en los que haya actuado jamás”.

  El coreógrafo Ciulla no podría haber estado más satisfecho con los resultados obtenidos por los tres actores. “Desde el tributo a Sombrero de copa en la secuencia de la clase de baile, a la recreación de la escena de baile en Hasta que las nubes pasen, todos me hicieron sentir como si estuviera montando un musical en Broadway,” comenta Ciulla. “Sue quería que su película fuera un gran número de baile, y creo que lo ha conseguido”.

  Tan importante como el baile es la música. Desde la ecléctica mezcla de la banda sonora al hechizante tema principal, cada nota y cada letra dejan su marca en la película. “Trabajé de cerca con Andrew Hollender, mi compositor, para lograr una banda sonora de comedia romántica poco convencional que tuviera un poco de Simon y Garfunkel, como en El graduado, con insinuaciones de las sensaciones de escuchar a las Indigo Girls, y Andrew realmente supo captarlo”.

  La banda sonora de Hollender le da a la película un punto contemporáneo a la vez que se hace un homenaje a los clásicos de la comedia romantica. La propia Kramer escogió cuidadosamente las canciones de la banda sonora. Al final, ha resultado ser un conjunto muy variado de música. Desde la canción principal, ‘Watch Me Fly,’ escrita por Andrew y su mujer Dana Parish, hasta un tema de Nora Jones, pasando por el ‘I Will Survive,’ de Gloria Gaynor, la música refleja el romance, el sex appeal y la afirmación personal que Kramer andaba buscando.

  En la banda sonora aparecen también nuevas figuras como Rhett Miller, Ben Taylor, hijo de Carly Simon y James Taylor, y Schuyler Fisk, autora de una de las canciones favoritas de Sue Kramer ‘I Just Remember Good-bye’. “Siendo la hija de Sissy, Schuyler tiene buenos genes para la música,” dice Kramer. “Su voz es fascinante y sus letras profundas”.

  Y por si la banda sonora y la partitura original no fuera ya de por sí estupendos, Los líos de Gray cuenta también con el extraordinario privilegio de una interpretación en directo sin precedentes – Gloria Gaynor, Heather Graham y Bridget Moynahan juntas en el escenario cantando ‘I Will Survive’. Gaynor, cuyo monumental éxito le valió el premio Grammy en 1980, dice que por nada del mundo se habría perdido esta experiencia.

  “He cantado esta canción un millón de veces, pero nunca con dos superestrellas como Heather y Bridget,” ríe Gaynor. “La letra, escrita por Freddie Perren y Dino Fekaris, encaja perfectamente con la temática de la película, y creo que la canción es un himno para mucha gente que está aprendiendo a superar los problemas sentimentales”.

  Kramer, superada por la ingente cantidad de talento musical de la película, observa que no hay una canción ni un intérprete que pudiera haber subrayado mejor el tema de la película, ni de una forma más dinámica. “La canción de Gloria es un himno a la perseverancia, a quererse a uno mismo a toda costa,” comenta Kramer. “Simplemente el título ya lo dice todo”.

  Tracy y Hepburn sabían cómo hacerlo. Al igual que Bogie y Bacall. Pero muchas otras parejas de Hollywood no tienen la oportunidad de lucirse en pantalla hoy día, abordando la vida, el amor, y los asuntos más espinosos, con dialogos y humor inteligentes. Pero Sue Kramer ha roto con los cánones, y no solamente con la pareja romántica, sino con un trío romántico.

  “Siendo un gran fan de las películas de los años cuarenta, escribí Los líos de Gray como un homenaje a las comedias de aquella época en las que se prestaba una atención especial al estilo y al diálogo: las palabras lo eran todo” comenta Kramer. “Es raro ver una película en la que la gente haga bromas inteligentes hoy día, y como también lo es ver bailar a alguien de forma romántica con el estilo y la gracia de Astaire y Rogers.” Con tal fin, los personajes de Kramer cuentan también con conversaciones inteligentes, bailan y bromean entre ellos, mientras que capean los temporales de la vida. . . incluso los inesperados.

  “De eso era de lo que trataban las comedias románticas de la década de los cuarenta,” nota Kramer. “Se servían del diálogo y de un humor agudo para abordar temas que a menudo eran evitados en público, de forma que por debajo del humor se estaban diciendo cosas importates. Billy Wilder era un genio escribiendo y dirigiendo estos diálogos inteligentes, y me honraría mucho si pudiera alguna vez acercarme a su sombra”.

  La productora Jill Footlick comenta que una de las principales razones por las que se unió al proyecto fue porque Los líos de Gray hace que salir del armario parezca algo normal de una forma inteligente. “Me encanta como Sue hace un uso hábil del humor para transmitir sus mensajes dramáticos,” dice Footlick. “El resultado final es una película divertida y con mensaje”.

  Kramer desea que su equipo y su reparto hayan tenido igualmente una experiencia tan grata como la suya propia durante la gestación de Los líos de Gray. De la misma forma, espera que el hecho de que Gray se atreva a desvelar su sexualidad sea visto como el momento en que Katherine Hepburn se atrevió a llevar pantalones. Hepburn le demostró a Tracy que seguía siendo muy mujer aunque llevase ropa no convencional, y Gray demuestra al público que sigue siendo la misma mujer de siempre, o incluso más aún, aunque haya salido del armario.

  “Las comedias románticas de los cuarenta eran entretenidas a la vez que incitaban una reflexión,” observa Kramer. “Me quito el sombrero ante ellas y ante cualquiera que se atreva a sorprender a la sociedad siendo ellos mismos”.

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